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¿Por qué perdemos flexibilidad con el paso del tiempo?

¿Cómo podemos recuperarla?


Nuestras articulaciones están sujetas por un conjunto de músculos y de ligamentos. Con el tiempo, y sobre todo si llevamos una vida sedentaria y sin actividad física, las articulaciones tienden a entumecerse y los músculos pierden su capacidad para encogerse y estirarse a la hora de realizar movimientos. Como resultado, algunos gestos se vuelven difíciles e incluso dolorosos.

En el otro extremo, un exceso de deporte también puede tener repercusiones sobre nuestra flexibilidad. De hecho, algunos deportes practicados de manera intensiva trabajan demasiado los músculos haciendo que con el tiempo se “acorten”, provocando un riesgo mayor de desgarro o rotura.

La flexibilidad presenta más de una ventaja para nuestra vida diaria. Desde permitirnos atarnos los zapatos, fácilmente y sin dolor, hasta tener una mejor postura. Los estiramientos previenen lesiones como roturas, desgarros y esguinces, y reducen también las tendinitis. Por otro lado, la falta de flexibilidad puede tener repercusiones sobre nuestra salud, provocando dolores de cabeza, de cervicales, de espalda, etc.

Por todos estos motivos, es fundamental incorporar los estiramientos a nuestra rutina de ejercicios diarios. Solo así lograremos que nuestros músculos se desarrollen sin inconvenientes, permitiéndonos entrenar nuestro sistema cardiovascular, mantener un peso saludable y fortalecer nuestros huesos.

Así que no dejes de elongar tus músculos cada vez que entrenes, con constancia y regularidad, pronto lograrás sentirte cada vez más flexible.