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¿Qué es la sarcopenia?

¿Cómo afecta la pérdida de masa muscular a la salud de los huesos?


 

Aproximadamente a partir de los 45 años de edad, y si no tomamos los recaudos necesarios para prevenirla, la Osteoporosis puede convertirse en una complicación. Las fracturas provocadas por el deterioro de la densidad ósea y el consecuente aumento de la fragilidad de los huesos son una realidad para dos de cada cuatro mujeres mayores de 50 años en nuestro país.

Sin embargo la salud de los huesos no es la única que debemos cuidar si queremos llevar una vida plena a cualquier edad. Según muestran estudios internacionales y locales, las fracturas no sólo se producen por la fragilidad ósea, sino también por la disminución de la masa, la fuerza y la función muscular que acompaña al envejecimiento, un trastorno conocido como Sarcopenia.

Así como sucede con nuestros huesos, los músculos tienen un proceso de formación y destrucción continua. El pico de masa muscular se produce entre los 20 y los 30 años de edad. A partir de ese pico, comienza el deterioro, que aumenta notablemente después de la menopausia.

Un estudio publicado en el Journal of Osteoporosis & Physical Activity, y realizado sobre mujeres de Buenos Aires y el Conurbano con osteoporosis o un cuadro precursor, la osteopenia, mostró que la mayoría de las mujeres que tenían fracturas también presentaban una prevalencia de sarcopenia.

Como con la Osteoporosis, la mejor fórmula para atacar este problema es a través de la prevención. Los ejercicios de resistencia, con cintas elásticas, pesas, tobilleras o muñequeras, dos o tres días por semana, en días no consecutivos (para regenerar los músculos) pueden ayudar a recuperar la masa muscular.

Otro punto importante a tener en cuenta, es que la Sarcopenia no sólo disminuye el tamaño de los músculos, sino que se pierden las fibras musculares II, que son las que intervienen en los movimientos reflejos y permiten actuar rápidamente para evitar una caída. Por eso, para prevenir caídas,  también se recomienda la práctica de actividades que favorezcan el equilibrio y la estabilidad, como el yoga o el tai chi.

Por último, es fundamental aumentar la ingesta proteica, en especial después de realizar actividad física. Lo óptimo es comer proteínas de buena calidad como las claras de huevo, pescados, carnes blancas y quesos.

Tomar en cuenta estos consejos puede ayudarnos a prevenir fracturas y conservar nuestra calidad de vida por mucho más tiempo.