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Consejos para prevenir caídas

¿Qué precauciones podemos tomar?


 

A medida que envejecemos, se van produciendo numerosos cambios en nuestro organismo. El paso del tiempo puede afectar nuestra vista y audición, generar una merma de nuestra fuerza muscular y hacer que nuestros reflejos y coordinación no funcionen como antes. Además, algunas enfermedades como la diabetes, problemas circulatorios o de tiroides pueden afectar nuestro equilibrio. Estas modificaciones pueden aumentar las probabilidades de que suframos una caída.

Uno de los mayores peligros asociados a las caídas es la Osteoporosis, una enfermedad que hace que los huesos se vuelvan delgados y propensos a romperse fácilmente.
Cuando los huesos son frágiles, aun una pequeña caída puede ocasionar la fractura de uno o más huesos. Y si bien, cuando somos jóvenes un hueso fracturado no parece traer grandes complicaciones, la cosa cambia a medida que envejecemos, cuando una fractura puede convertirse en el comienzo de problemas más serios.
La buena noticia es que hay cosas simples que podemos implementar para prevenir la mayoría de las caídas:

  • Consultar con nuestro médico sobre el estado de nuestra densidad ósea. Mediante una densitometría, el profesional podrá determinar si necesitamos aumentar las cantidades de Calcio y Vitamina D3 que consumimos a diario para fortalecer nuestros huesos.
  • Realizar ejercicio con regularidad: esto ayudará a mantener y mejorar nuestra tonicidad muscular, la flexibilidad de articulaciones, tendones y ligamentos. Incluso las actividades que requieran un soporte de peso mínimo, como caminar y subir escaleras, pueden contribuir a retardar la pérdida de hueso.
  • Revisar con asiduidad nuestra vista y audición: cualquier cambio, por pequeño que parezca, puede afectar nuestra estabilidad.
  • Mantener una temperatura normal en nuestro hogar: los estados extremos (muy caliente o muy frío) pueden causar mareos.
  • Utilizar calzados cómodos: las suelas de goma y los tacos bajos brindan un buen soporte para los pies.
  • Evitar los riesgos: caminar sobre pisos recién encerados o subirse a sillas para alcanzar objetos puede suponer un peligro fácilmente evitable.
  • En nuestro hogar: podemos instalar barras y alfombras antideslizantes en las duchas. También es conveniente mantener los cables eléctricos cerca de las paredes y alejados de las áreas por donde caminamos.

Tomando estos recaudos y cuidando la salud de nuestros huesos contribuiremos a evitar una caída y a vivir una vida mucho más plena.