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Densitometría: un examen básico para la salud de nuestros huesos

Te contamos cuál es la importancia de este estudio después de los 40 años.


En la actualidad, las mujeres de cuarenta cuidamos mucho nuestro aspecto. Nos gusta mantenernos activas, cuidamos nuestra figura, usamos cremas antiage y vamos a la peluquería. Sin embargo, existen otros aspectos de nuestra fisonomía que requieren que no esperemos a una señal de alarma para recurrir al médico.

Cuando pasamos la barrera de los 40, llega el momento de realizarnos controles periódicos que puedan ayudarnos a prevenir el tipo de enfermedades que se relacionan con el paso del tiempo en la mujer. Uno de los más conocidos, tiene que ver con la salud de nuestros huesos.
A continuación te contamos de qué se trata:

Como su nombre lo indica, este estudio permite medir la densidad ósea. A través del mismo, el médico puede conocer el estado de nuestros huesos y (si los hubiera) detectar signos de osteoporosis.

Es una prueba rápida (no toma más de 15 minutos), que no implica incomodidad o dolor al paciente.

Para realizarla se utilizan rayos X o ultrasonidos. La técnica más conocida se conoce con el nombre de DXA o DEXA y suele llevarse a cabo sobre un único hueso, por lo general, el de la cadera o las vértebras lumbares. El aparato de medición consigue así una imagen con la que detecta la cantidad de calcio del hueso y lo compara con los valores de referencia.

Es recomendable realizarla en forma anual, a partir de los 40 años o cuando alcanzamos nuestra etapa premenopáusica, momento a partir del cual disminuyen nuestros niveles de calcio.